• El árbol de la memoria

6 Consejos para combatir el estrés

Actualizado: 14 de ago de 2019




Estos días no han sido los mejores para nosotros. Las últimas semanas surgieron una serie de problemas en que nos hemos visto obligados a tomar decisiones que no esperábamos tomar aún y que, por lo mismo, nos han pillado medio desprevenidos. La situación nos ha mantenido tan ocupados que casi no hemos tenido tiempo para el blog, nuestros proyectos, ni para las actividades que disfrutamos hacer a diario.


Sin embargo y como lo hemos dicho antes, creemos que, en este tipo de situaciones es vital estar tranquilos, realizar pausas y analizar qué está sucediendo con nuestras vidas. De lo contrario, las cargas de estrés comienzan a aparecer (¡ya aparecieron!) y, sin duda, que pasan la cuenta.  





Y es curioso, porque debido a todos estos cambios repentinos que hemos vivido últimamente, estamos poniendo más atención a lo que significa el estrés en la vida de una persona. Con Karen, hemos ido personificándolo tal como si fuese un individuo más, atribuyéndole características y comportamientos que cualquier persona tendría. Notamos que, es nuestro caso, se ha transformado en una especie de compañero indeseado que se ha adueñado de nuestro día a día y que ataca o debilita las actividades que son esenciales para combatirlo. Por ejemplo, acompañado de un cuadro de estrés, es súper común que el sueño se vea afectado o que, en ciertos días, el apetito disminuya. Actividades como estas son importantísimas para mantenernos sanos e imposibles de  descuidar si nuestra intención es atacarlo directamente. En resumen, el desgraciado golpea donde duele.


Es por eso que, luego de esta pausa de fin de semana, hemos ideado una lista anti-estrés, principalmente, para recordarnos que los problemas son solo eso: problemas. Que el estrés es pasajero y que nada en el mundo debiese interceder en nuestra vida al punto de impedirnos hacer las cosas que nos hacen bien.


1.- La necesidad de dormir bien



Voy a omitir mi experiencia personal en este primer punto, porque con estrés o sin él soy pésimo con los horarios de sueño. Sin embargo, mi esposa Karen es el mejor ejemplo de que, si dormir fuera un deporte, ella sería la campeona mundial y por goleada. Fácil pueden ser 14 ó 15 horas durmiendo. Pero ocurrió lo que parecía imposible: esta semana, y por primera vez en mi vida, la vi desvelada. El tema con el estrés y los problemas en general es que, cuando aparecen, permanecen ahí a menos de que encuentres una solución. Y al parecer, la búsqueda de soluciones no conoce de horarios. Es común desvelarse pensado qué hacer, y evaluando las infinitas posibilidades y cursos de acción que nos da un problema. No soy médico y no tengo idea si desvelarse trae consigo problemas mayores. Lo que sí sé es que a Karen le afectó demasiado. Al día siguiente la vi cansada y sin ánimo, y lo peor es que esa noche de desvelo no provocó, en absoluto, que solucionáramos nuestros problemas. Todo lo contrario, el despertar fue aún con más estrés y con la sensación de no haber descansado nada. Así que ya saben, cuando llegue la hora de dormir, denle una tregua a su cabeza e intenten descansar como corresponde.


2.-Idear una rutina de mañana



Comenzar el día con una actividad que nos guste y nos distraiga es fundamental. Algunos prefieren el ejercicio, otros la meditación e, incluso, algunos optan por algo tan simple como una rutina de belleza y autocuidado. Cremas y aceites parecen ser los preferidos. Lo importante es dedicarnos tiempo, comenzar la mañana pensando en nuestro bienestar y aplazar, un par de horas, todos los problemas que nos dará la jornada.


3.-Busca pasatiempos y hobbies



En este punto siempre opto por los de fácil y rápido acceso. Alguna película o un libro que tengas en tu biblioteca, salir a caminar, jugar algún videojuego. Cualquier cosa de ese estilo y que, ojalá, sea lo menos complicado posible. No es raro toparse con personas que, como método anti-estrés, se les ocurre, después de 10 años, volver a su deporte favorito. Y está bien para cualquier otro momento, pero si te sientes con una carga importante de problemas, no es precisamente “anti-estrés” pasar dos semanas organizando un partido, reclutando gente, arrendando canchas, etc. Lo más probable es que esos días, en vez de ser un camino para distraerte, terminen por transformarse en un problema más.


4.-No despreocupes tu alimentación



Por alguna extraña razón, el estrés produce cambios en la alimentación, ya sea en los horarios de ingesta o en los tipos de alimentos que consumes. En nuestro caso, vimos cómo se producían dos fenómenos súper opuestos: el primero fue que algunos días no teníamos mucho apetito, nos saltábamos las comidas, ocasionando que nuestras defensas bajaran y termináramos enfermándonos. En el segundo, nuestro apetito funcionó de manera inversa y comenzamos a comer más de lo habitual. Y a pesar de alimentarnos más, estuvimos lejos de fortalecer nuestro organismo. La razón fue que los alimentos que sumamos fueron, en su mayoría, productos altos en grasas y azúcares. ¡Puras porquerías! Y bueno... nos enfermamos igual. 


Lo importante es que, en cualquiera de los casos, estemos conscientes de que la alimentación es el motor que nos permite vivir nuestro día con normalidad. Si controlamos nuestra ingesta de alimentos y, además, tenemos la posibilidad de mejorarla con frutas, verduras y abundante agua, la alimentación va a funcionar como un aliado perfecto para combatir el estrés.


5.-No desperdicies tu tiempo



Si estás atravesando por un periodo difícil y tu opción es pasar 5 horas al día viendo las historias de Selena Gómez en Instagram o gatos tocando el piano en Youtube,  creo que no es el mejor de lo caminos. Y aunque suene a exageración, pienso que ejemplifica perfectamente el saber que debemos ocuparnos de algo importante, pero lo postergamos, una y otra vez por cualquier motivo, incluso si aquello no nos aporta en nada. Como escribí más arriba, descubrimos que esto del estrés funciona casi como un ente que se va apoderando de nosotros. Nos quita la motivación y la voluntad de hacer cosas. Y mientras él actúa a su antojo en nuestra cabeza, nosotros vamos cediendo y comenzando a vivir en piloto automático.

Lo importante, una vez más, es concientizar. Si tenemos problemas no resueltos, entender que ver historias de Instagram o perder nuestro tiempo en cualquier otro lugar, no nos va a ayudar en absoluto. Si lo quieres usar como distracción y sientes que eso, en parte, te ayuda, pues perfecto. Hazlo durante un tiempo prudente y luego ocúpate de trabajar en tus problemas. Por ejemplo, si las trabas que tienes son de índole financiero, aprovecha tu tiempo libre, estudia o mira tutoriales sobre cómo mejorar tus finanzas. Hoy en día existe una infinidad de herramientas gratuitas que pueden ayudarte con eso o con cualquier tipo que problema por el que estés atravesando. No estoy diciendo que un libro o un tutorial vayan a solucionar tus problemas, pero posiblemente puedas obtener algo que te prepare de mejor forma a la hora de enfrentarlos. Lo importante es entender que, sin importar la edad que tengas, día tras día nos estamos construyendo. Y que el tiempo que desperdiciamos en cosas que no nos aportan, es algo que jamás nadie nos va a devolver.


6.-Sé constante


Y el último y más importate de los puntos es que, durante todo este proceso, debemos ser constantes. Crea horarios y entrégate a ellos. Cuando falte la motivación, que aparezca la disciplina. De nada sirve aplicar los puntos anteriores si sólo los mantenemos por un par de días. Lo esencial es saber que, si iniciamos estos cambios, los únicos beneficiados seremos nosotros. Entender que, mejorar nuestra vida no depende del entorno o de que agentes externos vengan a solucionar nuestros problemas. La belleza de estar vivo es que tenemos el poder de comenzar nuestros propios cambios.

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