• El árbol de la memoria

5 Series para mirar este 2019

Hace un par de años que mirar series, y sobre todo la maratón de series, se convirtió en un panorama habitual para nuestros momentos de descanso. Antes, en la prehistoria, debías estar sentado sagradamente a las 9 de la noche los días viernes para ver el capítulo estreno de Friends o Dawson’s Creek en canal Sony. Hoy en día, la gran cantidad de productoras de televisión, sumado a la creciente oferta de plataformas de streaming, han permitido que el acceso al mundo de las series sea más fácil y agradable. Y si con Karen ya estábamos acostumbrados a ver series en Santiago, esa vieja costumbre se acrecentó al llegar al Sur, en donde las constantes lluvias y las mantitas tibias son el acompañamiento perfecto para disfrutar alguna de estas historias.



1.- CHERNOBYL


Es difícil pensar en producciones de HBO que estén por debajo de la media. Por otra parte están las casi perfectas: The Sopranos, Six Feet Under, Band of Brothers e, incluso, la primera temporada de True Detective. Todas producciones impecables, tanto en la construcción del guión como en el ámbito estético. Y como si a HBO no le bastase con su amplio catálogo, han lanzando esta maravilla llamada Chernobyl, de tan sólo 5 capítulos y en la que narran todos los detalles del desastre ocurrido en la icónica central nuclear, ubicada en ciudad de Pripiat, para ese entonces, perteneciente a la Unión Soviética.



Parte fundamental del éxito de la serie, se lo deben, de cierta forma, a las interpretaciones de Stellan Skarsgård y Emily Watson (ambos protagonizaron Breaking the Waves en 1996) y Jared Harris, este último menos conocido pero con notables apariciones en series y películas que, aunque de carácter más secundario, auguraban que el papel protagónico llegaría tarde o temprano.




Y aunque todo lo que diga con respecto a esta miniserie pueda sonar sensato, las razones de por qué Chernobyl es el número uno de mi lista es debido a razones puramente emocionales. La primera es simplemente por su trama. Si bien, obedece a un hecho histórico, el guión está basado en el hermoso y a la vez desgarrador libro Voces de Chernobyl, novela escrita por Svetlana Aleksiévich, en el que desmenuza todo lo acontecido con una sutileza digna del nobel, premio que, por cierto, ganó en el 2015. La segunda, más personal aún, tiene relación con la pareja protagónica, quiénes, como mencioné antes, ya se habían topado en Breaking the waves, película dirigida por uno de mis cineastas favoritos: Lars Von Trier. Y claro, si me dicen que vamos a mezclar cine y literatura en una serie, pues ya está: número uno asegurado.


2.-THE OA 



Serie original de Netflix y que, actualmente, cuenta con dos temporadas. Tenemos que reconocer que, a simple vista la serie no llama mucho la atención, sin embargo, una vez que comenzamos con el primer episodio, la terminamos en 3 o 4 días. Resultó ser una completa adicción. E independiente que con Karen hayamos pillado un par de vacíos argumentales, no se puede ignorar el hecho de ser una producción sumamente original. Temas como la religión, la espiritualidad y la ciencia se involucran entre sí, y van guiando una exploración a través de una trama llena de cuestionamientos. En todo momento estaremos acompañados de la mano de Prairie Johnson (Brit Marling), quien con un intrigante rol, sostiene todo el peso de la historia sobre sus hombros. Y aunque la serie promete y la tercera temporada ya fue confirmada, es difícil calificar algo que, a mi parecer aún está tomando forma. Al ser una propuesta tan arriesgada puede pasar que, cualquier giro en la historia, termine por sentenciarla al fracaso. Lo que sí les aseguro, es que las 2 primeras temporadas ya disponibles en Netflix no serán para nada un desperdicio.




3.-DARK 



También producida por Netflix y de producción completamente alemana. Dark cuenta, actualmente, con 2 temporadas estrenadas (la tercera en camino) y, lejos, lo que más nos gustó es la estética de la serie. Podríamos decir que tiene algunos tintes de Stranger Things y que comparte el argumento de los viajes en el tiempo con The OA, pero me parece una producción que se distingue y destaca por sobre las demás, no por ser necesariamente una mejor serie, sino por poseer una atmósfera completamente propia. Los realizadores se preocuparon de trabajar sobre un marco frío y lleno de nostalgia, tanto en los personajes, como en la escenografía y la música. Puede que toda esta oscuridad no sea del agrado de algunos, pero en lo personal me parece la ambientación ideal para ir dilucidando una historia que se sumerge, constantemente, en la confusión y las dudas.




4.- SHINGEKI NO KYOJIN (ATAQUE DE LOS TITANES)



Debo confesar que mis conocimientos a la hora de hablar de animé, son prácticamente nulos. En el ámbito del cine conozco poco y nada, exceptuando las películas de Hayao Miyazaki. Series post 2000 recuerdo haber visto Hunter x Hunter y Death Note. Más allá de eso, no tengo en qué sostenerme para hablar del animé. Sin embargo, con Karen pertenecemos a una generación que creció viendo Dragon Ball, Sailor Moon y Los Supercampeones, series que, evidentemente, están catalogadas como infantiles, pero que, (queremos pensar) nos prepararon para el momento en que Shingeki No Kyojin, apareciera en nuestras vidas. Y es quizás ese recuerdo infantil que teníamos del animé fue lo que nos permitió dejarnos sorprender por esta serie. Una historia inteligente y sumamente trabajada, efectos especiales poco habituales para este tipo de series y un trasfondo político que envuelve toda la trama, han convertido a esta obra maestra, definitivamente en una de mis preferidas.




5.- BLACK MIRROR



Si pienso en razones de por qué debería pagar una membresía de Netflix, creo que Black Mirror es, por lejos, una de ellas. En alguno de los post anteriores mencioné que uno de mis géneros favoritos es la ciencia ficción. Y bueno, Black Mirror es eso: ciencia ficción a la médula. Con capítulos independientes uno de otro, los directores tienen la libertad de mostrarnos sus inquietudes, presentando casos en que los avances tecnológicos ven dominado por completo nuestro comportamiento social. Desde esa premisa, encontramos episodios en que el valor de una persona es un puntaje dado por la cantidad de likes de la red social de turno. U otros, en que si alguno de tus seres queridos muere, solamente descargas sus recuerdos de la nube y pides un nuevo cuerpo para cargárselos. Y si las historias ya te parecen interesantes, te sorprenderás más aún con toda la producción que hay detrás. Cada episodio es ver una auténtica película pero reducida a 60 minutos. Un absoluto deleite para quienes gozamos de este género.



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